sábado, 2 de mayo de 2009

Amor de Madre.


Al despertar en la mañana
sus cansados ojos
observan el panorama
con el que se presenta el día.
Le gustaría incorporarse en la cama
de manera ligera y grácil.
Como no hace tanto, lo hacía.
Ahora, cuando sus fundidos huesos
reaccionan con algún dolor,
toma aire, apretándose el coraje
y logra levantarse.
Como desayuno nada más que ocho pastillas.
Se las toma medio recostada en la cama
y espera algunos minutos a que efecto le hagan.
Después de asearse y ponerse guapa
baja sus escaleras a la planta primera
donde empieza a ver desfilar el día
porque ya se siente como una espectadora
ya poco participa.
Llega una de sus hijas
que la hace el desyuno
que desyuna con ella, juntas.
Conversan del pasado día,
de lo que han de hacer en el presente.
Se marcha una, viene otra.
La llama un hijo,
se presenta otro....
Vé, cómo el día se desarrolla.
Ella hace lo que puede,
soluciona el problema de uno,
alivia el dolor de otro..
Como siempre lo hizo,
aunque piense que poco hace,
sus hijos saben y algunos reconocen
por ser también padres,
que no es poco , lo es todo.
Muchos hijos tuvo
pero ni siquiera eso fue remedio
para no sentirse sola,
volaron del nido.
Es ley de vida,
aunque sabe que los que a ratos la acompañan
lo hacen con todo su cariño.


Madre,
cuando yo te miro
se me llena el alma de Gloria.
Dedicas tu vida entera
al cuidado de tus hijos.
Dejaste a un lado del camino
los lujos materiales de este mundo
por vernos a todos hechos hombres y mujeres de bien.
Madre,
me esfuerzo cada día en demostrarte lo que te admiro.
No sólo nos diste la vida,
sino que todos los días nos regalas tu amor, tu alegría.
Tu cariño.
Madre,
intento cuidarte,
así como siempre tú, lo has hecho conmigo.

1 comentario:

Rocío dijo...

Ahi amiga no hay nada como el amor de una madre, siempre la tendremos para todo lo que necesitemos.

Muy bello tu escrito.

Te dejo un abrazo.

Rocío